sábado, 22 de mayo de 2010

Las meninas


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Se trata de una de las obras más famosas y controvertidas de mi autoría.

En el centro en primer plano aparece la infanta Margarita, asistida por dos damas de honor. En la derecha están los enanos Maribarbola y Nicolás Pertusato, este último dando un puntapie al perro. Detrás, en penumbra, aparecen una dama de compañía y un guarda de corps, al fondo en la puerta José Nieto, aposentador de la reina. A la izquierda pintando un gran lienzo que veis por detrás se encuentra yo! En el espejo reflejados se adivinan los reyes Felipe IV y su esposa Mariana de Austria.

La mofidicación más importante que realizé es la cabeza de mi que antes miraba hacia la infanta y finalmente mira hacia el espectador. Empleé muy pocos colores, prácticamente lo que se ven en mi paleta más la gama de azules.

Las figuras de primer término están resueltas mediante pinceladas sueltas y largas con pequeños toques de luz.La falta de definición aumenta hacia el fondo y son los reyes representados en el espejo las figuras más someras. Esta misma técnica se empleo para crear la atmósfera nebulosa de la parte alta del cuadro, que habitualmente ha sido destacada como la parte más lograda de la composición.

El espacio arquitectónico es más complejo que en otros mis cuadros siendo el único donde aparece el techo de la habitación. La profundidad del ambiente está acentuada por la alternancia de las jambas de las ventanas y los marcos de cuadros de la pared derecha, mientras que en la izquierda ese papel de remarcar el espacio lo asume el gran bastidor del cuadro que aparece representado por detrás, también ayuda la secuencia en perspectiva de los ganchos de araña del techo. Este escenario en penumbra resalta el grupo bien iluminado de la infanta.

Sin embargo la infanta Margarita no era la razón de la composición. La verdad es que esté pintando a Felipe IV y a la reina Mariana que son los bustos que se ven reflejados en el espejo y que serían las figuras que estarían por tanto en la zona donde está el espectador.


Mi estilo pintórico



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En mi juventud pintaba cuadros con cuidado, fuertes contornos, sin trazos del pincel.

Pero primer viaje a Italia realizé una radical transformación de mi

estilo.Ay,yo era tan joven!

Estaba buscando nuevas soluciones en el arte. La luz! Estaba tan interesante!Yo estaba buscando desde hace mucho tiempo, hasta que finalmente aterrizé en algo nuevo - comenzé a usar una combinación de pinceladas sueltas de colores transparentes y toques precisos de pigmento para resaltar los detalles.La belleza verdadera!

También he utilizado el color blanco aplicado con espátula, que formaba un fondo de gran luminosidad complementada con pinceladas cada vez más transparentes.

En "La rendición de Breda" y en el "Retrato ecuestre de Baltasar Carlos", pintados en la década de 1630, concluyé este cambio.

Otros pintores(flamencos e italianos) tambien utilizaron el recurso de fondos claros y capas transparentes pero yo desarrollé esta técnica hasta extremos nunca vistos! Jaja yo era la mejor!

Trabajaba mucho,mi técnica, con el paso del tiempo, fue más precisa y esquemática.En muchas de mis obras mis célebres corecciones se aprecian a simple vista.Alguien que tiene un buen ojo ve que los contornos de las figuras se van superponiendo en el cuadro según modificada su posición. A simple vista se pueden observar muchos de estos ajustes: modificaciones en la posición de las manos, de las mangas, en los cuellos, en los vestidos.


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El grado de acabado es otra parte fundamental de mi arte y depende del tema. Las figuras son siempre la parte más elaborada para mi, en el caso de la familia real están mucho más trabajadas que en los bufones donde se tomé las mayores libertades técnicas. En cuadros como "La encajera" la zona abocetada con amplias pinceladas ocupa gran parte del cuadro. A lo largo

de mi vida, en muchos retratos y otras composiciones mitológicas,

religiosas o históricas aparecen estas zonas esbozadas.

Soy un genio, no?:D


Madrid (periodo último)


En septiembre de 1628, lleque a Madrid con Peter Paul Rubens, el como un emisario de la Infanta Isabel, para ver el Tizianos en la Escoria

Rubens se encontraba entonces en el apogeo de su poder.

Los siete meses de la misión diplomática mostró brillantez de Rubens como pintor y cortesano.

Rubens tenía una alta opinión de mí, pero no tuvo influencia significativa en mi pintura.

También reforzó mis deseos para ver Italia y las obras de los grandes maestros italianos.

En 1627, Felipe establó una competencia por los mejores pintores de España con el tema a la expulsión de los moros.

Gané (Yeah..)

Mi imagen fue destruida en un incendio en el palacio en 1734.

Esas obras representan Felipe III señalando con su bastón de mando a un grupo de hombres y mujeres era conducido por los soldados, mientras que la personificación femenina de España se encuentra en reposo en calma.

Fui nombrado ujier como recompensa.

Más tarde, también recibí un subsidio diario de 12 réis, la misma cantidad asignada a los barberos tribunal, y 90 ducados al año para el vestido.

Cinco años después de que la pinté en 1629, como un pago adicional, que recibí 100 ducados para la imagen de Baco (La fiesta de Baco)

El espíritu y el objetivo de este trabajo se entiende mejor desde su nombre en español, Los Borrachos (Los borrachos) o Los Bebedores (los bebedores), que se rinde homenaje a burlarse de un joven medio desnudo coronado de hiedra, sentado en un barril de vino.

La pintura es firme y sólido, y la luz y la sombra son más hábilmente manejada que en trabajos anteriores.

En total, esta producción puede ser tomado como el ejemplo más avanzado de primer estilo mío.

Madrid y Felipe IV

FELIPE IV


Fui a Madrid en la primera quincena de abril de 1622, con cartas de presentación para don Juan de Fonseca, a sí mismo de Sevilla, que era capellán del Rey.

A petición de Pacheco, pintè el retrato del famoso poeta Luis de Góngora y Argote. Pintè Góngora coronada con una corona de laurel, pero pintado sobre ella en una fecha posterior desconocido.

A petición de Pacheco, Pintè el retrato del famoso poeta Luis de Góngora y Argote. Pintè Góngora coronada con una corona de laurel, pero pintado sobre ella en una fecha posterior desconocido.

Me detuvo en Toledo en mi camino de Sevilla, con el asesoramiento de Pacheco, en la espalda de Madrid, en la de Góngora, un gran admirador de El Greco.

En diciembre de 1622, Rodrigo de Villandrando, pintor del rey favoritos de la Corte, murió.

Don Juan de Fonseca me transmitió el mando a venir a la corte del conde-duque de Olivares, el poderoso ministro de Felipe IV.

Me le ofreció 50 ducados (175 g de oro por valor de unos € 2000 en 2005) para sufragar sus gastos, y fui acompañado por su padre-en-ley. me presentó el joven pintor en su propia casa y se sentó para un retrato de sí mismo, que, una vez terminado, se transmitió al palacio real.

Un retrato del rey fue comisionado.

Completo en un solo día. El rey y Olivares se complace. Olivares me ordenó trasladarme a Madrid, con la promesa de que ningún otro pintor jamás pintaría retratos de Felipe y todos los otros retratos del rey se retiraron de la circulación.

Al año siguiente, 1624, recibí 300 ducados del rey para pagar el costo de trasladarse con mi familia a Madrid, que me convirtí en mi hogar para el resto de mi vida.

A través del retrato de busto del rey, pintado en 1623, me aseguró el servicio real, con un salario de 20 ducados al mes, además de la asistencia médica, alojamiento y pago de las fotos que podría pintar.

El retrato se exhibió en las gradas de San Felipe desambiguación y fue recibido con entusiasmo.

El Museo del Prado, sin embargo, tiene mis dos de los retratos del rey (n º 1070 y 1071) en que la gravedad del período de Sevilla ha desaparecido y los tonos son más delicados.

El modelado es firme, recordando que de Antonio Mor, el pintor neerlandés retrato de Felipe II, quien ejerció una influencia considerable en la escuela española.

En el mismo año, el Príncipe de Gales (luego Carlos I) llegó a la corte de España. Me sentí, pero el panorama me he perdido.


Madrid (primer período)



En la década de 1620, mi posición y reputación me les aseguré en Sevilla. El 23 de abril de 1618, me casé con Juana Pacheco Velázquez, la hija de mi maestro.

Ella me dio dos hijas (para mi es una pena que no me de un hijo, siempre quería tener un hijo, pero les (mis chicas) quiero mucho, mucho...


La mayor, Francisca de Silva Velázquez y Pacheco nació en 1619 y murió en 1658, pues vivi solo 39 aňos, se casó con Juan Bautista Martínez del Mazo en la Iglesia de Santiago, en Madrid el 21 de agosto de 1633 (era muy feliz que mi yerno es pintor como yo); la más joven, Ignacia de Silva Velázquez y Pacheco, nacido en 1621, murió en la infancia (sufrí mucho:( )


Producí obras notables durante este tiempo. Las conocen por mis composiciones de escenas de género divertida (también llamados bodegones), como la Vieja friendo huevos, temas (que presento) sagrados incluyen Adoración de los Reyes (1619, La Adoración de los Reyes Magos), y Jesús y Los Peregrinos de Emaús (1626, Cristo y los peregrinos de Emaús), los cuales comienzan a expresar mis más aguda y pintor.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Primer viaje a Italia


Después de la marcha de Rubens y seguramente influido por él, solicité licencia al rey para viajar a Italia a completar mis estudios. El 22 de julio de 1629 me concedieron para el viaje dos años de salario, 480 ducados, y además disponía de otros 400 ducados por el pago de varios cuadros. Viajé con un criado y llevaba cartas de recomendación para las autoridades de los lugares que quería visitar.

Este viaje a Italia representó un cambio decisivo en mi pintura. Mi estilo se transformó radicalmente. Desde el siglo anterior los artistas de toda Europa viajaban a Italia para conocer el centro admirado por todos de la pintura europea. Además yo era el pintor del rey de España y por ello se me abrieron todas las puertas pudiendo contemplar obras que solo estaban al alcance de los más privilegiados.

Partí del Puerto de Barcelona en la nave de Spinola, general genovés al servicio del rey español que volvía a su tierra. Primero me dirigí a Venecia donde el embajador español me gestionó visitas a las principales colecciones artísticas de los distintos palacios. Según Palomino copié obras de Tintoretto. Como la situación política era delicada en Venecia permaneció allí poco tiempo y parté hacia Ferrara, donde se encontraría con la pintura de Giorgione; se desconoce el efecto que le produjo la obra de este gran innovador.

Después estuve en Cento interesado en conocer la obra de Guercino, que pintaba sus cuadros con una iluminación muy blanca, sus figuras religiosas eran tratadas como personajes corrientes y era un gran paisajista. Para Julián Gallego la obra de Guercino fue la que más ayudó a Velázquez a encontrar su estilo personal.

En Roma el cardenal Francesco Barberini me facilitó la entrada a las estancias vaticanas, en las que dediqué muchos días a la copia de los frescos de Míguel Angel y Rafael. Después me trasladé a Villa Medicis en las afueras de Roma, donde copié mi colección de escultura clásica y realizé paisajes del natural. No sólo estudié los maestro antiguos; en aquel momento se encontraban activos en Roma los grandes pintores del barroco, Pietro da Cortona, Andrea Sacchi, Nicolás Poussin, Claudio Lorena y Gianlorenzo Bernini.

En La fragua de Vulcano, aunque persisten elementos del periodo sevillano, es una ruptura importante con mi pintura anterior. En el tratamiento espacial se aprecian cambios: la transición hacia el fondo es suave y el intervalo entre figuras está muy medido. En las pinceladas, antes eran capas de pintura ópaca, ahora la imprimación es muy ligera, la pincelada es fluida y los toques de luz producen sorprendentes efectos entre las zonas iluminadas y las sombras. Así lo describió el pintor contemporáneo Jusepe Martínez: "vino muy mejorado en cuanto a perspectiva y arquitectura se refiere".

Permanecí en Roma hasta el otoño de 1630 y regresé a Madrid pasando por Nápoles a principios de 1631. Allí conocí a José de Ribera, que se encontraba en su plenitud pictórica.

martes, 18 de mayo de 2010


!Hola! Hoy yo quiero contar a vosotros la historia de mi vida!

Naci en Sevilla en el ano 1599. Soy el primer hijo de Juan Rodriquez de Silva y Velazquez Jeronima fiu bautizado en la iglesia de San Pedro en Sevilla el domingo 06 de junio 1599. Este bautismo debe haber seguido el nacimeiento de mi por no mas de unas pocas semanas o tal vez solo unos pocos dias.

Mis abuelos paternos Diego Rodriquez de Silva y Maria me habia trasladado a Sevilla desde mi natal Porto, Portugal decadas anteriores.

Me caso con mi esposa tambien en la iglesia de San Pedro. Vaniamos de la pequena nobleza eramos los privilegios de que goza por la alta buguesia.

Yo fui educado por mis padres a temer a Dios y destinados a una profesion aprendida, recibi una buena formacion een idiomas y la filisofia. Pero queria mostar un don para el arte y en consequencia comence a estudiar con Francisco de Herrera (un pintor vigoroso que cuenta la influencia italiana de principios de los anos la escuela de Sevilla).

Permaneci con el todo el ano. Gracias de Herrera aprendi a usar cepillos con cerdas largas.

Despues de dejar el estudio de Herrera cuando tenia 12 anos comenzce a servir como alumno de Francisco Pacheco, un artista y profesor en Sevilla.

Permaneci en la escuela de Pacheco durante cinco anos, estudiando la proporcion y la perspectiva y ser testigo de las tendenciasen los circulos literarios y artisticos de Sevilla.